Lo que los inversionistas van a revisar de tu startup antes de entrar
Hay dos momentos en la vida de una startup que nadie anticipa bien, y los dos tienen algo en común: el Compliance llega tarde.
El primero es cuando el regulador te toca la puerta. Sin aviso, con una lista de exigencias que jamás se te habían ocurrido o que nadie te había dicho que eran necesarias. De repente tu startup tiene los reflectores encima y el reloj corriendo para responder requerimientos que no estaban en ningún plan de crecimiento.
El segundo es cuando llega el inversionista que tanto buscabas. El due diligence empieza y lo que parecía un proceso de formalidad empieza a revelar problemas que nadie había identificado: datos de usuarios mal gestionados, contratos con proveedores sin cláusulas de Compliance, gobierno corporativo desorganizado. La negociación que debía cerrar en semanas se complica, o simplemente no cierra.
En los dos casos el problema es el mismo: el Compliance no estaba desde el origen. Y en los dos casos, el costo de ordenarlo después es mucho mayor que el de haberlo construido antes.
Lo que los inversionistas revisan antes de entrar
Un fondo de inversión serio no solo evalúa tu modelo de negocio ni tus métricas de crecimiento. Antes de comprometer capital, revisa si la casa está en orden. Y la casa, en términos regulatorios, incluye al menos tres frentes que las startups suelen descubrir tarde:
Protección de datos personales (Ley N° 29733)
Si tu startup recopila datos de usuarios, ya eres responsable de un banco de datos personales desde el primer día. Eso implica informar al usuario qué datos recopilas y para qué, obtener su consentimiento informado, proteger esa información con medidas de seguridad adecuadas y garantizar su derecho a acceder, rectificar o cancelar sus datos.
Lo primero que va a pedir cualquier fondo con estándares internacionales es tu Política de Privacidad y evidencia de que la cumples. Una política mal redactada o un banco de datos no registrado ante la Autoridad Nacional de Protección de Datos Personales es una contingencia que el inversionista va a marcar antes de firmar.
Defensa del consumidor (Ley N° 29571)
Si vendes un producto o servicio a un consumidor final, el Código de Protección al Consumidor te aplica desde el primer día. Eso incluye el deber de idoneidad, información veraz y suficiente, y la obligación de contar con un Libro de Reclamaciones, físico o virtual.
Una queja ante INDECOPI o un historial de reclamos sin gestión adecuada no es solo un problema reputacional. Es una señal para el inversionista de que el modelo de negocio tiene fricciones regulatorias que no fueron gestionadas desde el diseño.
Contratos con terceros y debida diligencia
Los acuerdos con proveedores, aliados tecnológicos, distribuidores y socios comerciales sin cláusulas de Compliance adecuadas son un riesgo que el due diligence identifica con facilidad. ¿Quiénes son tus proveedores clave? ¿Qué sabes de ellos más allá del servicio que te prestan? ¿Tus contratos contemplan obligaciones mínimas de conducta ética y protección de datos?
Un inversionista que opera con estándares ESG va a revisar no solo lo que hace tu startup sino también con quiénes lo hace.
La diferencia entre llegar ordenado y llegar con deudas regulatorias
Las startups que llegan al due diligence con estas tres áreas en orden no solo cierran rondas más rápido. Negocian desde una posición de fortaleza porque el inversionista no tiene contingencias que descontar de la valorización ni riesgos que justifiquen condiciones más conservadoras.
Las que llegan con deudas regulatorias no resueltas negocian desde una posición de debilidad, cuando la negociación llega a cerrarse. Muchas veces no llega.
Ordenar el Compliance de una startup no es un gasto, es una inversión que sube el valor de la empresa antes de que empiece la negociación.
¿Por dónde empezar?
No tienes que resolverlo todo de golpe. Hay un orden lógico que permite avanzar sin paralizar la operación: mapear qué datos personales recopilas y con qué base legal lo haces, verificar que tu Libro de Reclamaciones esté activo, asegurarte de que tu Política de Privacidad describa realmente lo que haces y revisar tus contratos con terceros clave.
Con esa base, ya tienes el mínimo que cualquier inversionista serio va a querer ver. Y si el regulador toca la puerta antes, tendrás respuestas, no improvisación.
En ALTUM acompañamos a startups en ese proceso, desde el diagnóstico inicial hasta la puesta en marcha.